LOS VIAJES DE ALEX: EN BUSCA DE LA PAZ
En un pueblo muy hermoso y humilde de una ciudad de
Colombia, vivía un niño valiente y honesto llamado Alex. Su padre era un gran investigador y
científico, cuyas características son impredecibles, pero algo que lo resaltaba
era que por su profesión de científico el no creía en la existencia de un Dios
todopoderoso, y eso mismo le infundió a
Alex.
En su país Colombia, se vivía una gran polémica, ya
que el país hacia negociaciones en el exterior con grupos revolucionarios
armados al margen de la ley, buscando así la tan apreciada y esperada paz, sí,
eso que todo país desea tener, ellos lo estaban consiguiendo aparentemente. Sin
embargo, aunque las negociaciones se dieran en el exterior, la violencia aún
seguía por parte de los grupos armados, los atentados, las muertes, las
masacres y los secuestros; esta paz no se estaba ejerciendo, y parecía estar
generando más violencia, guerras y conflictos en el país.
Para Alex, el gobierno estaba cediendo territorio y
dando el país, ya que los grupos armados prometían: no más muertes, no más narcotráfico, pero lo
seguían haciendo; no se notaba el cambio en ellos. -Para mí la solución sería
viajar en el tiempo e impedir que estos grupos armados surgieran o se crearan-
decía Alex a su padre, mas el solo se reía diciendo: es imposible hijo, aún no
se ha creado un aparato que pueda romper las barreras espacio-tiempo y hacer lo
que dices. Y cada vez que le respondía
esto, salía hacia la azotea y se perdía de la vista de su hijo.
Alex era un niño que le gustaba mucho leer, y
debido a su pasión por la lectura, contaba con una amplia colección de libros
de todo tipo: filosóficos, sociales, cuentos, fábulas, en fin, tenía libros de
todo tipo excepto la Biblia. A Alex le
encantaban mucho los libros de sociales, ya que le encantaba saber de la
historia de su país y por eso creía que la solución a la violencia era evitar
la creación de los grupos armados, pero cada vez que le decía eso a su padre,
él lo desanimaba con sus burlas y respuestas secas.
Cierto día, en el noticiero salió la muerte de una
niña, a causa de un atentado de los grupos armados. En el noticiero, se enfatizó toda la emisión
en que en dónde estaba la supuesta paz. Alex indignado y furioso por la muerte
de esta niña, recalcó a su padre: - ¿lo ves? la solución es arrancar este mal
desde la raíz, mas la respuesta de su padre fue igual a la anterior, y salió
hacia la azotea. Esta vez Alex no tenía
pensado dejarlo perder de su vista; así que lo siguió, mas al entrar sólo encontró
un gran muro. -¿Cómo es posible?- se preguntó Alex, y en su rabia lanzó una
fuerte patada al muro hundiendo un ladrillo.
De inmediato el muro se abrió como una puerta permitiéndole el paso.
Cuando entró, vio un laboratorio y allí estaba su padre de espaldas. De inmediato Alex se escondió y esperó a que
su padre saliera.
Cuando el
padre de Alex se retiró del laboratorio, de inmediato salió de donde se estaba
escondiendo, y lo primero que sus ojos alcanzaron a contemplar apenas levantó
su mirada era un artefacto que llevaba un cartel que decía MAQUINA DE TIEMPO,
con un subtítulo cuyo contenido era: “aún no ha sido probada” –No lo puedo
creer, exclamó Alex, con razón papá se reía siempre que yo la hablaba de esto y
se desaparecía. Había tantas cosas que
Alex podía hacer, como ver cómo sería su
vida en 10 años, conocer la tecnología y
los avances del futuro. Mas por la
cabeza de Alex sólo pasó ese gran anhelo que el tenía, el cuál era arrancar ese
mal que atormentada a su país desde la raíz.
Sin dudarlo se encaminó en su viaje, y programó
la fecha en el 9 de abril de 1948, en donde ocurrió la muerte de Jorge Eliécer
Gaitán y se formó El Bogotazo, ocasionando la violencia y destrucción de
Bogotá, y ocurriendo la insurgencia guerrillera. Al llegar allí, sin dudarlo se dirigió a la
plaza y descubrió a un hombre con una pistola que le apuntaba a Gaitán, de
inmediato alertó a la gente y lo desarmaron.
Feliz y dichoso Alex regresó a la máquina y volvió a su casa, pero algo
aconteció; al mirar el noticiero descubrió que los grupos armados habían
desaparecido, pero ahora predominaban los chulavitas y los pájaros, viejos
grupos armados de la época de la violencia.
Furioso Alex, se dirigió a la máquina de nuevo y viajó a la época de
1948-1953, donde ocurrió la verdadera violencia en Colombia, logrando, gracias
a su inteligencia dar un acuerdo entre los partidos protagonistas.
Pero al
llegar a casa descubría que la paz no se lograba, así que siguió viajando y
solucionando conflictos y errores de la historia colombiana, pero al llegar a
casa descubría que todo seguía igual, sin importar lo que pasara, había otros
grupos que creaban violencia.
Al otro día
cuando se dirigió a hacer otro viaje, descubrió que la máquina estaba
destrozada y su padre salió y le dijo: -Hijo, es muy noble lo que tu hiciste,
pero entiende que las cosas pasan porque Dios así lo permite. -¿Cómo Dios?,
papá, si tu no crees en el- dijo Alex.
Eso no importa -exclamó su padre- lo importante es que corregí todo lo
que hiciste y ya todo está normal. Alex
furioso y llorando, se dirigió hacia la biblioteca y golpeó un estante, de esta
cayó un libro empastado en negro, al cual él nunca había visto. Al abrirlo descubrió un mensaje que decía: la paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la
doy como el mundo la da. No se turbe
vuestro corazón, ni tenga miedo. En
medio de su llanto Alex descubrió que lo que estaba leyendo era la biblia y se preguntó ¿Por qué estaba este
gran libro en su casa? y si su padre no creía en Dios, por qué o tenia.
Ese día Alex
descubrió dos cosas: que hasta los científicos creen en Dios y que la única
forma de hallar la paz es buscar dentro de nosotros, porque Jesús nos da la
paz, no como el mundo la ofrece, sino de una forma permanente, lo único que hay
que hacer es acercarnos a él.
Y tú que
leíste esta historia, te invito a reflexionar y darte cuenta, que la paz no es
algo que se compra, se canjea o se negocia; la paz es un camino que todos
debemos tomar, es el sentirme bien conmigo mismo y con el prójimo, es el estar
en comunión y cerca de Dios, como Alex que desde ese momento se dedicó a dar el
mensaje de paz y amor con el fin de llegar algún día a tener esa paz que tanto
busca para su país y el mundo.
YAIR ALEJANDRO MIRANDA SUAREZ 10 “A”
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